Mes: agosto 2018

El blues de los pantanos llora por Lazy Lester

b0e1f1c1a5dce607539ed8c97337a01fLeslie Jonhson, más conocido como Lazy Lester, vino a parar a este mundo el 20 de junio de 1933 en Torras, Louisiana. De orígenes humildes, tuvo que trabajar desde muy temprana edad mientras se convertía en músico de blues acompañando a viejos maestros del género como Slim Harpo, Lightnin ‘Hopkins y Katie Webster. Su suerte comenzó a cambiar el día que se sentó en un autobús junto al bluesman Lightnin’ Slim, que se dirigía a realizar una sesión de grabación de Excello. Por fortuna para Lester el músico que debía tocar la armónica no se presentó y éste le sustituyó con tanta eficacia que el productor de la discográfica al productor, Jay Miller, decidió grabar a Lester como solista y además aprovecha su talento a grabar a Lester como solista y también a usar su talento como multi instrumentista en la percusión, la guitarra, el bajo y la armónica en sesiones de grabación de numerosos bluesmen, especialmente de Slim Harpo.

Fue Miller quién le apodó Lazy (perezoso), según parece a causa del estilo lacónico y relajado de Lester, que se convirtió en un consumado cantante y armonicista de swamp blues, además de escribir magníficos temas como “I’m a Lover Not a Fighter”, “I Hear You”. Knockin ‘ o “Sugar Coated Love”, que acabaron haciendose famosas en la voz de diversas estrellas del blues, el rock o el country, como Dave Edmunds, The Kinks, The Fabulous Thunderbirds, Raful Neal o Freddy Fender. Lo malo fue que casi todo el dinero que generaron los derechos de esos temas fue a parar al bolsillo del Jay Miller, lo que llevó a Lester a abandonar el negocio musical, cabreado, engañado y decepcionado.

A pesar de alguna actuación esporádica en los años 70, como un concierto con Lightnin’ Slim en la Universidad de Chicago. Lester permaneció durante un par de décadas en Louisiana, alejada profesionalmente de la música, hasta que el historiador musical, Fred Reif logró convencerlo para regresar a los escenarios a finales de los años 80, cuando comenzó además a grabar de nuevo con músicos Gene Taylor, Kenny Neal, Lucky Peterson, Sue Foley o Jimmie Vaughan. También fue el inicio de sus giras por Europa, que se han mantenido hasta los últimos días de su vida, en los que uno de los países que más visitó fue España, gracias en gran medida a los buenos oficios de Emilio y Carlos Arsuaga, que con Álvaro Bouso, César Crespo e Ignacio Mendivil, se convirtieron en los Lazy Boots, su banda de acompañamiento y organizadores de sus giras por el país.

En el año Lazy Lester 2003 participó junto a BB King, Solomon Burke, Clarence “Gatemouth” Brown, Buddy Guy, Levon Helm, Chuck D, los hermanos Neville, Dr. John, John Fogerty y Aerosmith en el concierto de homenaje que organizó Martin Scorsese y que acabó convertido en un documental y un disco titulado Lightning in a Bottle, que es, junto a sus otros 15 discos, la mejor herencia que nos deja tras su muerte en su casa de California.

M.L.P.

 

 

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Aretha Franklin. La reina rebelde del soul.

aretha_franklin4-900x600Aretha Louise Franklin vino a parar a este mundo el 25 de marzo de 1942, en Memphis, pero se crió en Detroit, en el seno de una familia de severa disciplina marcada por las rígidas convicciones cristianas de su padre, el reverendo Clarence LeVaughn Franklin, al que su esposa había abandonado cuando Aretha era tan sólo una niña. El caracter del padre y la hija chocaron desde el primer momento y mientras e quería que su hija encaminase sus evidentes dotes musicales por el lado de la música clásica y religiosa, ella prefirió siempre la música blues que escuchaba por la radio. Las cosas se complicaron todavía más cuando Aretha tuvo su primer hijo a los 12 años y el segundo con 14, la edad a la que grabó su primer disco, The gospel soul of Aretha Franklin, en el que se podían oír composiciones gospel con un evidente sonido soul.

Finalmente el famoso productor y cazatalentos de Columbia, John Hammond, le echó el ojo y la fichó para convertirla en una cantante de jazz, cosa que la rebelde muchacha no aceptó y acabó convirtiéndose en la gran dama del nuevo género que por aquellos días estaba sustituyendo al viejo blues y atrapando a las nuevas generaciones de negros y blancos: el soul. El 14 de febrero de 1967 grabó en los estudios de Atlantic, en Nueva York, una versión de un tema con el que ya había triunfado Otis Redding, conocido como «King Of Soul», un género del que, desde aquel día, Arteha Franklin se convirtió en reina absoluta.

Sirvan estas líneas como modesto homenaje en el infausto día de su fallecmiento. Gracias por tu música y tu rebeldía. Hasta siempre Aretha.

Dan Serracas