Mes: mayo 2018

Badland’s Blues: el nuevo disco de Beiztegui y Los Culpables

portada

El pasado mes de enero vio la luz Badland’s Blues, el tercer disco del músico granadino afincado en Madrid, Fernando Beiztegui, tras I Asked for Water​.​.​. and She Gave Me Gasoline (en solitario) y Long Road Blues (acompañado por Manuel Moreno, Pablo y Sergio Bárez). El disco está compuesto por seis canciones propias, todas compuestas por Fernando Beiztegui y dos versiones: “Cut off my right arm” de Johnny Copeland y “Trouble no more” de Muddy Waters, que a su vez se inspiró en una vieja canción de Sleepy John Estes “Someday Baby”. El disco fu grabado en directo en dos ´çunicas sesiones y refleja el sonido, ilusión y buen hacer de una banda integrada por músicos de una trayectoria consolidada y una honesta pasión por el blues.

Beiztegui y Los Culpables se formó en el año 2014 con Fernando a la guitarra y voz, Javier Martín al bajo y Dani Cuenca a la batería. Un poco más tarde se ha incorporado el armonicista Cristóbal Oteros “Pobas”, que ha aportado a la banda su personal estilo de tocar, redondeando el sello personal del sonido de este grupo. Fernando Beiztegui consolida así una larga trayectoria que comenzó en los años noventa en su tierra granadina con Malayerba Blues Band, el grupo de Joaquín Sánchez ‘La Abuela’ y que posteriormente le ha llevado a compartir escenario con artistas de la talla de Jeanne Carroll, Lazy Lester, Bob Margolin, “Big Eyes” Smith u Otis Grand, entre otros.

Un recomendable disco, con temas que rinden tributo al blues más puro pero interpretado con un estilo propio que se trasluce en temas tan contundentes como Califa’s swing, Long road blues, She’s so cool, Death Town Blues, Strange Feeling Blues o Devil’s Blues, en los que Beiztegui vuelca su acreditado conocimiento del género.

Es una recomendación de Dan Serracas

Video de Beiztegui y los Cupables grabado en La Coquette de Madrid por el divulgador del blues Eugenio Moirón.

https://www.youtube.com/watch?v=4b-VMlO5Pxo

 

 

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JAYBIRD COLEMAN: El pájaro cantor que renace en primavera

En la primavera de 1896, en el pueblo de Gainsville, Alabama, en una familia de aparceros nace un niño llamado Burl Coleman, casi al mismo tiempo que en Alemania un tal Hohner sacaba al mercado la ‘Marine Band’, una armónica que costaba solo 50 centavos y que pronto empezó a ser usada en las plantaciones de algodón, los campos de trabajo y el ejército norteamericano. Fue en esta última institución donde el joven Coleman perfeccionó el uso del instrumento que le haría célebre y que él popularizaría más que nadie en la historia del Blues.

En 1917 el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, anuncia la entrada del país en la I Guerra Mundial, y Coleman, que por entonces tenía 21 años, decide incorporarse a filas. En el cuartel Coleman recibe el apodo de ‘Jaybird’ (arrendajo), el nombre de un ave que tiene la habilidad de imitar el canto y la voz de otros animales, igual que él era capaz de imitar con su armónica el sonido de trenes, carros, voces humanas y casi cualquier cosa. Pronto fue elegido por los mandos para entretener a los soldados, gracias a sus dotes musicales y fue en sus años en la milicia donde desarrolló el increíble dominio de la armónica que le convertiría en un pionero de este instrumento.

Al volver a casa se enrola en compañías de minstrels y vodevil, los espectáculos ambulantes que recorrían los pueblos y ciudades del sur. También su unió temporalmente a distintas jug bands y se hacía acompañar por su hermana Lizzie cuando actuaba en las calles de Birmingham y Bessemer, las capitales del territorio en el que pasó prácticamente toda su vida. En 1920 Jaybird se une a Big Joe Williams y su Birmingham Jug Band, con la que recorrieron buena parte de Estados Unidos. En 1927 le llegó la oportunidad de grabar y en los siguientes tres años registró 15 títulos, entre ellos su famoso ‘Man Trouble Blues’. Pero al comienzo de los años 30 la Gran Depresión supuso el final de muchas carreras musicales y Jaybird dejó de grabar discos y regresó a su Alabama natal para llevar una vida más doméstica.

Desde entonces se dedicó a actuar en reuniones familiares, fiestas campestres y lo más llamativo de todo, en celebraciones del Ku Klux Klan. A mediados de los años 40 su figura se había ido diluyendo y había desaparecido completamente del panorama musical. ‘Jaybird’, que había aprendido a tocar sólo en los campos del viejo Sur, se inspiraba directamente en los blues primitivos, los cantos espirituales, pero sobre todo en los “field hollers” los antiguos cánticos de trabajo heredados de los esclavos de las plantaciones, mezclando su voz de falsete con los sonidos de la armónica. En junio de 1950, a los 54 años de edad, Coleman moría en un hospital para veteranos de guerra en Alabama, dejando en herencia una forma de tocar que cambió para siempre la historia de un instrumento: la armónica.

Texto extraido del libro Entre el cielo y el infierno. Cien efemérides del blues clásico, de Manuel López Poy, editado por Lenoir en el 2013.

Dan Serracas

“Del Guadalssissippi”: primer disco de la banda cordobesa Sr. Blues

Sr Blues

Tras un largo y cuidadoso proceso de elaboración, la banda cordobesa Sr. Blues ha lanzado su primer disco, un trabajo en el que han volcado todo el buen hacer y la calidad artística de sus integrantes: Cristobal Oteros “Pobas” a la armónica, Antonio Osuna a la guitarra, Rafael Lara “Popez” al bajo y Santi Rodriguez a la batería. Su contundencia y su sabor a blues clásico bien trabajado se aprecian en los ocho temas que integran este primer trabajo discográfico del grupo que se abre con una canción, “Del Guadalssissippi” qu además de dar título a la integridad del trabajo supone un himno reivindicativo del blues hecho en Andalucía y que a buen seguro se convertirá en un clásico de nuestro blues sureño.

En total el disco contiene cinco temas propios, cantados en castellano: el ya mencionado “Del Guadalssissippi”, “Dame tu amor”, “No quiero verte”, “No tengo tiempo de na” y “Puñaladas”;  y otras tres versiones instrumentales: “Gibson creek shoufle”, “Hide away” y “Chromatic jump” , todos ellos temas con todo el espíritu de los grandes cla´sicos del génri, repletos de ritmo y buenas vibraciones, “sin otra pretensión que hacer blues, buen blues” tal y como afirman ellos mismo en su nota promocional. El disco cuenta con la valoración deJosé Luis Juárez “Loki”  y Sonia Varo “Maladiva” en los coros y las letras de las canciones son de José Antonio Rojas y Carlos Phillpot.

Este debut discográfico de Sr. Blues ha sido grabado en los estudios Recycle y mezclado por Rafael Gil en los estudios Estados Unidos.

Es una recomendación de Dan Serracas

“Una chica sin suerte”. En la piel de Big Mama Thorton

Una chica sin suerte

Bajé a Blake Street
Para conseguir un vaso de ginebra
Antes de tomar mi ginebra
Entró el FBI

Que mala suerte
Qué mala suerte tiene esta pobre chica
Parece que a todos los sitios que voy
Me sigue el FBI

No me importa ir a la cárcel
Pero no probé mi ginebra
Me parece que cada vez que quiero beber
Vuelvo a la cárcel de nuevo

“Una chica sin suerte”, la canción que compuso Champion Jack Dupree para Big Mama Thorton, da título a esta novela de la escritora Noemí Sabrugal, que narra a modo de falso diario la gira del American Flok Blues Festival de 1965, desde la óptica de Willie Mae Thorton, una de las más grandes cantantes, en todos los sentidos, que ha dado el blues. Londres, Berlín, Estocolmo, Zurich, Amsterdam, Bruselas, Glasgow, Lucerna, París, Barcelona o Dublín, entre otras ciudades europeas, se suceden como paisaje de fondo ante los asombrados, cansados, deprimidos e incluso a ratos ilusionados ojos de una alcoholizada Big Mama Torthon que trata desesperadamente de aferrarse a una penúltima oportunidad para relanzar su errática carrera.

Todas esas ciudades marcan los capítulos del libro que se suceden casi con una cierta monotonía vital en la que la estrella del blues pasa del inusitado y entusiasta fervor del público, que le dan el trato de estrella que se le niega en los Estados Unidos, a la depresión de saber que su música cosecha éxitos en boca de cantantes blancos como Elvis Presley, mientras ella se desliza por la cuesta abajo de la debacle artística y personal. Incapaz de disfrutar plenamente del éxito europeo, porque sabe que su vuelta a casa supondrá de nuevo el ostracismo, se refugia en el alcohol, en los paseos por ciudades frías y desconocidas y en un ambiguo trato con sus compañeros de viaje, cuyos retratos personales son quizá uno de los atractivos fundamentales de la obra.

BigWalterHorton, FredMcDowell, BuddyGuy, EddieBoyd, RooseveltSykes, John Lee Hooker, VFreddieBelow, Doctor Ross, Jimmie Lee Robinson y J.B. Lenoir, se convierten un ilustres comparsas de una mujer que piensa, dice y escribe  cosas como: “Soy Gorda, Y Negra. Pero valgo más que todos vosotros, bastardos”, la frase que abre el libro a modo quizá de declaración de intenciones, quizá tanto suyas como de la autora, capaz de meterse en la piel de la desafortunada chica negra que nació en Montgomery, Alabama, un lejano día de 1926 y que, tras una azarosa y vapuleada vida, falleció a los 58 años dejándonos como herencia un puñado de canciones que constituyen parte esencial de la cultura popular del siglo XX. La autora, Noemí Sabrugal, ha sido capaz de asomarse a un breve pero decisivo período de esa vida para acercarnos a una artista inmensa, con un libro de esos en los que la pasión pesa todavía más que la literatura.

Manuel López Poy para el blog de Dan Serracas